2012, divertido cine palomitero

Noviembre 28th, 2009 a las 19:51 pm por Àlex ScriptMan

La película que nos propone Roland Emmerich es una tontería sin pies ni cabeza. El fin del mundo llegará en cuatro días, y las autoridades intentan mantenerlo en secreto para salvar sus gordos culos. No digo que sea una tontería porque crea que los políticos podrían manejar mejor que en la película una crisis de estas características. Lo digo porque no cuenta absolutamente nada, solo muestra estampas de destrucción espectaculares una detrás de otra. Los efectos son excelentes y, aunque detrás apenas haya historia, en el cine lo pasamos bien.

Claro que en los tiempos que corren, puestos a hacer una película cuya única virtud sea la espectacularidad visual… ¿Por qué no la hicieron en 3D?

Para disfrutar un film como 2012 has de ser consciente de lo que vas a ver. Saldrás del cine decepcionado si esperas una trama sorprendente, personajes profundos o tan siquiera una historia con pies y cabeza. Abundan las situaciones absurdas en los más de 150 minutos de película, y pocas de ellas superarían un examen un poco científico. Pero lo que importa es el público, y este se lo pasa bien viendo a John Cusack dando tumbos en pantalla durante el apocalipsis.

El protagonista de la historia es un padre separado con problemas para conectar con sus hijos. El fin del mundo es una excusa para que la familia vuelva a unirse. Dejando de lado esta propuesta cursilona de fondo, lo que realmente la pena es ver hasta que punto puede recrearse con todo lujo de detalles el hundimiento del planeta. Ah, y es de agradecer que no aprovechen que vamos al cine para martillearnos con mensajes ecologistas.

El público comentaba cosas que pasaban en pantalla. Se tronchaba cuando el protagonista sobrevivía en situaciones imposibles. Aplaudía alegremente cuando las autoridades del planeta (¡entre ellas las españolas!) decidían ponerse en riego para salvar a unos pocos infelices. Vamos, que hacía tiempo que no veía una película en un entorno tan animado.

Las situaciones a las que sobrevive John Cusack son tan extremas que James Bond o Jason Bourne no habrían tenido ninguna posibilidad de éxito. Se salva siempre de forma tan extrema, que llegas a preguntarte si no será él el Caballero del Apocalipsis que lleva la destrucción allá donde se dirige.

La historia es tan inconsistente que ni siquiera importa que algunos carteles promocionales reflejen situaciones que no se dan en la película. ¿Habéis visto la imagen del Cristo Redentor cayendo en Río de Janeiro sobre una multitud que huye de las olas? Pues en la película el Cristo cae, pero el mar está en calma en ese momento. ¡Pero que más da! ¡Pásame otra palomita!

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