Perdidos (Temp. 2), más perdidos que nunca (los guionistas, claro)

Octubre 3rd, 2009 a las 22:02 pm por Àlex ScriptMan

Sigo tragándome compulsivamente capítulos de Perdidos (Lost) sin saber por qué. Cuanto más conozco a sus personajes menos les entiendo. ¡Y cada vez hay más personas metidas en la isla! Lo que no ha perdido es su capacidad de hacerte ver un capítulo tras otro gracias a sus finales en punta. Los últimos fotogramas de cada capítulo te intrigan, prometen una respuesta que por desgracia nunca llega en el siguiente episodio.

Es una sensación extraña, la serie me gusta y no me gusta. A veces me parece rabiosamente original y otras una tomadura de pelo. Lo que no puede ser es que termine una nueva temporada sin siquiera empezar a cerrar la tapa de algunas de las tramas principales. ¿Qué es la isla? ¿Quiénes son los “otros”? ¿Qué narices ha pasado con la maldita tecla? Encaro la tercera temporada con una creciente frustración.

Una de las principales virtudes de los guionistas de Perdidos es su capacidad de sorprender al espectador. Si bien es cierto que la primera mitad de la segunda temporada carece del ritmo y la frescura de la primera, siempre hay algún elemento que consigue captar tu atención. Aunque si los giros inesperados se encadenan sin un rumbo aparente la sorpresa se convierte en estupefacción.

Tras explicarnos las aventuras de los supervivientes que viajaban en la cola del avión, la acción se centra en la vida dentro del búnker que descubrimos al final de la primera temporada. La obsesión por pulsar cada 108 minutos una tecla que nadie sabe para qué sirve convierte la historia en algo repetitivo. Para mi el mayor atractivo de esta segunda temporada se encuentra en la trama de los “otros”, los misteriosos habitantes de la isla que ya estaban ahí antes del accidente de avión de los protagonistas. El problema es que esta parte de la historia avanza a un ritmo condenadamente lento.

Una de las cosas que más me revienta es no entender a los personajes. Jack, el médico que encabeza a la manada de supervivientes, se muestra irascible en esta segunda temporada. Kate, la guapa de la película, flirtea con los dos machos alfa, Jack y Sawyer… pero en ningún momento queda claro si se decanta por uno o por otro. El gordo Hugo sigue sobrando, su rol de bufón de la corte no cuadra con los momentos de galán y John Rambo que protagoniza. Y así con la mayoría de ellos, incluyendo al calvo Lock. Su idilio con la isla es irregular y ya no parece el hombre de recursos ilimitados que nos presentaron en la primera temporada.

En resumen, los títeres danzan a las órdenes de los guionistas siguiendo una melodía un tanto caótica. Te esconden información y la van soltando gota a gota cuando les conviene. Eso está bien, si no es que cada nueva información abre un gran abanico de preguntas. Echo en falta que al terminar la segunda temporada se solucionen más subtramas. Tengo la sensación de que el título de la serie hace referencia al estado de ánimo de sus creadores. ¿Cómo van a ponerle un punto y final si están perdidos?

Claro que, me estoy dejando engatusar por los que me dicen: La tercera temporada es mejor. Eso espero. La serie me gusta, pero sigue sin matarme. Bravo por los guionistas que consiguen engancharnos, pero su credibilidad ha disminuido un poco más con el último capítulo.

¡Seguiremos informando!

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