Escondidos en Brujas, los asesinos a sueldo de Martin McDonagh

Septiembre 26th, 2009 a las 18:00 pm por Angel

Seguramente, uno de los grandes problemas del cine actual es algo tan sencillo como la falta de películas buenas (más allá de la piratería, los cambios en el hábito del consumo, etc.). Pero hay uno cuya gravedad me da la impresión de que todavía no está suficientemente ponderado. Se trata del tratamiento de los medios de comunicación a la información cinematográfica. Sin entrar en profundidad en esta cuestión, me parece evidente que la atención que se dedica a los filmes que, teóricamente, todo el mundo quiere ver (sea por su condición de película-evento, de superproducción, o de obra del director de moda de turno, etc.) provoca que muchos otros títulos pasen desapercibidos, a pesar de que sus valores puramente cinematográficos puedan ser más interesantes. En mi opinión, éste es el caso de Escondidos en Brujas (In Bruges), un magnífico thriller escrito y dirigido por el angloirlandés  Martin McDonagh estrenado el año pasado y al que nadie hizo mucho caso (incluido un servidor). Curiosamente, la tan criticada academia de Hollywood tuvo el ojo de nominarla al Oscar al Mejor Guión Original.

Afortunadamente, he tenido la ocasión de recuperar esta película (en Canal +, aunque también está editada en DVD) y me he encontrado con una grata sorpresa. Escondidos en Brujas explica la historia de dos asesinos a sueldo que llegan a la ciudad belga del título, donde han de pasar unos días después de haber ejecutado a alguien en Inglaterra. El plan es esperar instrucciones del hombre que les encargó el trabajo y disfrutar de Brujas. Uno de los criminales (interpretado por Brendan Gleeson) está encantado de hacer de turista los días que sean necesarios y conocer los encantos de la ciudad. Para el otro (Colin Farell ganó el Globo de Oro por este papel) supone una especie de castigo estar en un sitio como Brujas. Partiendo de esta premisa, la película te atrapa desde el primer minuto y no deja de sorprender en ningún momento.

En un principio, la singular relación entre los dos asesinos y su opuesta visión de Brujas marca la pauta del film, que empieza como una comedia negra de diálogos ingeniosos y divertidos, y en la que no es difícil encontrar el rastro de Quentin Tarantino (al parecer, una influencia declarada de McDonagh). Sin embargo, Escondidos en Brujas no tarda en dar un giro hacia territorios más ásperos que bordean, incluso, la tragedia.

Resulta difícil ser más concreto sin desvelar aspectos fundamentales de la trama. La cuestión es que uno de los personajes, que aparentemente vive su profesión con un total sentido de la cotidianidad, sufre un sentimiento de culpa que actúa, desde un punto de vista narrativo, como el detonante que arrastra a los protagonistas a una dolorosa y violenta experiencia que cambia sus vidas para siempre. La irrupción del gángster que interpreta Ralph Fiennes tendrá mucho que ver con ello.

El gran acierto de Escondidos en Brujas es que trasciende los elementos estereotipados y tópicos de los que parte. Ya hemos visto criminales como los de esta película en muchas ocasiones. La originalidad de la propuesta de McDonagh es colocar a sus protagonistas fuera de contexto, en una ciudad como Brujas,  muy poco relacionada con los ambientes tradicionales del thriller o del cine negro. Esta idea da muchísimo juego desde el aspecto cómico a lo largo de todo el metraje del film. Pero el atractivo de la película no acaba aquí. McDonagh sabe como sorprender una y otra vez, sometiendo a sus protagonistas a todo tipo de giros narrativos, sin que en ningún momento nada parezca artificial o forzado. De alguna forma, una vez superada la sorpresa, el espectador asume que todo lo que va ocurriendo (más allá de su  posible o imposible verosimilitud) tiene una lógica total. Así que, cuando acaba la película, todo lo que hemos visto, hasta el detalle que daba la impresión de ser más irrelevante, acaba por encajar con gran armonía narrativa.

¿Qué hubiera pasado si Escondidos en Brujas hubiese venido firmada por alguien como, por ejemplo, Tarantino (quien, por cierto, tiene películas muy buenas, pero también otras muy malas)? De entrada, se le hubiera prestado mucha más atención, por supuesto, y sospecho que se hubiese alabado incondicionalmente hasta elevarla a los altares de lo más destacado del cine actual. Y eso que McDonagh, a pesar de que esta película supone su primer largometraje (ganó el Oscar al mejor cortometraje en 2006 con Six shooter), no es exactamente un desconocido. Su labor como autor teatral, caracterizada por la violencia y la brutalidad de sus tramas, está más que reconocida mundialmente (The pillowman, que se ha podido ver en Madrid  con el título de El hombre almohada y en Barcelona con el de L’home del coixins, es uno de sus trabajos más representativos).

Tampoco se trata de sentenciar que Escondidos en Brujas es una obra maestra (ésta es otra de las trampas en las que cae el periodismo cinematográfico: encontrar obras maestras hasta en la sopa). Pero sí que me parece que la película de McDonagh desprende un ingenio narrativo inusual  y que, al estilo de un título como Sospechosos habituales, se puede convertir con el paso de los años en un film de culto.

(Advertencia: el trailer desvela alguna que otra sorpresa de la película… por eso he preferido no colgarlo aquí)

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