Perdidos (Temp. 1), engancha aunque sabes que es mala

Septiembre 19th, 2009 a las 0:57 am por Àlex ScriptMan

Normalmente para ver una temporada de 25 capítulos hacen falta unos cuantos días. Por lo que parece el período se acorta notablemente cuando se tarta de Perdidos (Lost, 2004). Por fin me decidí a sumergirme en esta locura creada por JJ Abrams, y llevo unos cuantos días intensos junto a los pasajeros del vuelo 815 de Oceanic.

La Temporada 1 se me ha hecho corta, y ya estoy de cabeza con la 2. Pero no puedo quitarme de la cabeza la sensación de que no se trata de una gran serie. Se acaba el capítulo, siempre en punta, y es inevitable ver otro más para saber como acaba lo que te han sugerido al final del anterior. Siempre es un esbozo, una escena final que te deja en vilo aunque el capítulo haya sido más bien flojo. El problema es que la estructura de los episodios se hace repetitiva, y a veces cunde la sensación de que la trama no avanza. Como la heroína, engancha aunque sabes que es mala.

Tras un accidente de avión, más 40 pasajeros sobreviven milagrosamente y quedan atrapados en una isla paradisíaca. De los 40, unos 10 o 12 se convierten en protagonistas, mientras que el resto conforma una marabunta informe que va paseando en segundo plano. Tenemos chicos buenos, chicos malos, chicas malas, chicas tontas, niños… incluso un perro. Un elenco de almas abandonadas entre las que se crearán toda clase de conflictos.

El punto fuerte de la serie son sus personajes. De carácter bien definido, aunque siempre con golpes escondidos. Los capítulos se configuran de forma que, a través de frecuentes flashbacks, vamos conociendo el pasado de los protagonistas. Cada capítulo viene a centrarse en un personaje, y lo que vamos descubriendo de su pasado suele estar relacionado con algún conflicto que está viviendo en la isla. La fórmula funciona, pero al final cansa. Cuando la cosa se pone interesante… ¡ya empieza el flashback de marras!

En mi opinión, la serie es entretenida pero no pasa de ser original. La idea es buena, y sorprenden algunas situaciones que rallan el género fantástico y de terror, pero el ritmo de avance de la historia es farragoso. Los capítulos se pierden a veces en flashbacks interminables, algunos de ellos verdaderamente inútiles. Los pocos capítulos que he visto de la segunda temporada me han recordado algunos momentos memorables de Campeones, en los que parecía que Oliver no llegaba nunca al área rival.

Seguiré con la segunda temporada, no puedo evitarlo. Pero si la cosa no cambia un poco, quizás no llegue a la tercera.

Por si queda alguien que a estas alturas no conozca Perdidos, aquí os dejo el tráiler promocional de la temporada 1:

1 comentario sobre “Perdidos (Temp. 1), engancha aunque sabes que es mala”

  1. Angel Says:

    Hola Alex Scriptman:

    ¡Discrepo! Curiosamente, yo también he decidido adentrarme en el universo “Perdidos” este verano. Y la primera temporada me ha gustado mucho. No me parece que la serie esté a la altura de producciones como “The Wire”, “The Shield”, “Los Soprano” o “A dos metros bajo tierra”, por ejemplo. Aunque creo que sus aspiraciones son más modestas.
    Es verdad, como dices, que su estructura es un poco repetitiva. Pero el caudal de ideas y tramas es avasallador.

    Para mí, lo mejor es la interacción que hay entre el pasado de los personajes y sus aventuras en la isla. Es decir, todo lo que les ocurre les da la oportunidad de enfrentarse a sí mismos, a todo aquello que les traumatiza, les obesiona o les atormenta. En este sentido, nos encontramos en ocasiones con situaciones e historias realmente dramáticas y emocionantes. Los misterios y peligros de la isla, bajo mi punto de vista, importan muy poco.

    El aspecto más discutible de la serie es, para mí, el visual. A veces, los protagonistas son tan atractivos y guapos que, más que unos naúgrafos, parecen turistas o modelos de un anuncio de desodorante tropical. Pero, la verdad, bajo esta estética demasiado pulcra, se esconde un contenido muy elaborado, que muchas veces sorprende por su emotividad y dureza.

    Àngel

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