El Lector, personajes con un mundo interior incomprensible

Junio 25th, 2009 a las 23:20 pm por Àlex ScriptMan

El año pasado Stephen Daldry nos presentó El Lector (The Reader, 2008), una visión diferente del nazismo y sus secuelas. Verla permite humanizar un poco a las bestias que hicieron posible que las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial tuvieran lugar. No les exculpa, pero viene a decirnos que algunos monstruos son personas normales y corrientes. El papel de Hanna Schmitz le valió a Kate Winslet el Oscar a mejor actriz, y es que realmente se trata de un personaje interesante. Por desgracia nos quedamos con la sensación de que lo que nos muestra es sólo la punta del iceberg y nos quedamos lejos de entender al personaje.

Tampoco entendemos a Michael Berg, el joven de 15 años que descubre el amor junto a Hanna Schmitz. Ella es una mujer mayor que lo acoge en su casa y entre sus piernas. No queda claro por qué. Ni qué es lo que sienten el uno por el otro a medida que avanza la película. Parece sencillo comprender al joven Michael Berg, pero cuando crece y pasa a interpretarlo Ralph Fiennes no entendí buena parte de sus decisiones. La sensación general es que la novela de Bernhard Schlink debía explicar más cosas que el guión de David Hare.

No digo que sea una mala película. De hecho pasa bien y se trata de una historia valiente. ¿Qué habría hecho usted? Le pregunta Hanna Schmitz al juez que encabeza su juicio. Y esa es una pregunta de difícil respuesta para todos aquellos que hicieron posible el nazismo. No sólo los que lideraron la locura, sino también aquellos que miraron hacia otro lado o se dejaron llevar por el miedo. Hay muchos culpables y Hanna es una cabeza de turco con la que exorcizar a la sociedad alemana y el resto de culpables.

Se trata de una película en la que el terror del nazismo queda implícito. No es necesario mostrar imágenes violentas ni escenas de acción para angustiar con el horror nazi y sus secuelas. Es una crítica dura a la sociedad que lo hizo posible y hay que reconocerle el mérito de turbar sin mostrar. Hay escenas en la que el sufrimiento interno aflora y vemos un trozito del alma de los personajes. Hay que reconocer que Kate Winslet hace un buen trabajo, aunque no es suficiente. Te pasas media película preguntándote por qué los protagonistas actúan como lo hacen.

¿Deberían vender el libro junto a la película?

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