Australia, aventuritas para todos los públicos

Junio 19th, 2009 a las 0:06 am por Àlex ScriptMan

Cuando el año pasado se estrenó Australia llegó envuelta en un aura de gran superproducción, como si eso fuera suficiente para que se tratara de una buena película. Un continente exótico y dos actores de moda. ¿Tiene algo más que ofrecer? Si eres un niño de cinco años, quizá sí.

Australia es una aventurita infantil. A pesar de algunos destellos de buena actriz por parte de Nicole Kidman, tiene poco que explicar más allá de un simplón cuento de hadas. Tras sentar las bases de un cine comercial pero efectivo con Romeo + Juliet (1996) o Moulin Rouge (2001), Baz Luhrmann se queda muy corto intentando explicar una historia épica.

A pesar de la ambientación alrededor de la II Guerra Mundial y de algunas escenas relativamente duras, esta película podría haber sido firmada por el mismísimo Walt Disney. El componente de comedia facilona y la presencia de un niño que se cree mágico ayudan a que no te acabes de la historia ni a sus personajes en ningún momento.

A pesar de contar con cuatro guionistas para contar la historia, Stuart Beattie, Baz Luhrmann, Ronald Harwood y Richard Flanagan, el guión no está equilibrado. Tras un par de escenas de acción aparece un conato de drama mezclado con sentimentalismo fácil para menores de edad. Vas saltando de un género a otro de forma que pierdes el hilo de lo que está sucediendo.

Otro aspecto que no me ha gustado es que antes de llegar al final, en dos ocasiones, tienes la sensación de que están a punto de aparecer los títulos de crédito.  Os lo juro, parece que la película ha acabado, y resulta que empieza otra de completamente distinta.

En la primera parte de la trama Lady Sarah Ashley (Nicole Kidman) decide conservar la granja de ganado que ha dejado su marido tras ser asesinado. Para hacerlo deberá atravesar grandes llanuras con su ganado y vendérselo al ejército con la ayuda de el chulito Drover (Hugh Jackman). ¡Una vez entregado el ganado la película se podría acabar perfectamente! Pero entonces empieza un breve romance seguido de una historia bélica que poco tiene que ver con el ritmo previo de la historia. Es como si los guionistas se hubieran repartido el guión y cada uno hubiera escrito una película completamente distinta que después pegaron.

Así pues, os recomiendo esta película solo para un soleado domingo por la tarde y de resaca. La siesta está garantizada, y cada vez que entreabráis lo ojos podréis ver una película distinta.

¿Además, verdad que parece que todo esté retocado con Photoshop?

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