Horizonte Final, terror de verdad en el espacio

Mayo 14th, 2009 a las 22:59 pm por Àlex ScriptMan

Desde que en 1979 el Alien de Ridley Scott (¡y del guionista Dan O’Bannon!!) aterrizó en nuestras pantallas, el terror en el espacio se ha convertido en un clásico. Eso significa una pesada losa para cualquier intento posterior de asustar a bordo de una nave. Por suerte, Horizonte Final (Event Horizon, 1996) consigue asustar sin sucumbir a las inevitables comparaciones. Paul W.S. Anderson dirige una historia escrita por Philip Eisner que, a pesar de estar llena de tópicos del género, consigue desprender un aura de originalidad.

La nave Event Horizon ha vuelto de no se sabe donde. Los avances de la física han conseguido que en unos 50 años exista una nave que se teletransporta doblando el espacio. Cuando partió la Event Horizon se perdió el contacto con su tripulación. Se pensaba que la nave había desaparecido para siempre, hasta que reaparece en los confines de nuestro sistema solar. Un equipo de rescate se acerca a investigar lo sucedido, y lo que encontrarán… ¡da miedo! ¡Bingo! Eso es lo que esperamos de toda película de terror pero pocas veces lo encontramos.

El Capitán Millar, interpretado por el siempre serio Laurence Fishburne, encabeza a la tripulación de la nave encargada del rescate. El Dr. William Weir, interpretado por Sam Neill, es el invitado especial. Él construyó la nave y su misterioso motor. Junto al resto de componentes de rescatadores intentará esclarecer lo sucedido. Lo cuerpos de la antigua tripulación flotando en gravedad cero, los oscuros rincones de la extraña nave y los fenómenos extraños que asedian a los intrusos consiguen crear una atmósfera interesante. El diario de abordo nos dará pistas de lo sucedido con la tripulación original, y la única pega es que las imágenes que han vuelto de más allá del universo conocido recuerden demasiado al Hellraiser de Clive Barker.

A pesar de los tópicos el film funciona muy bien. Los efectos especiales han envejecido sin demasiados problemas y el guión nos conduce con elegancia hacia un clímax de acción trepidante. Se aprovechan con inteligencia algunos elementos típicos de las aventuras en el espacio, como las puertas de evacuación hacia el vacío o la angustia producida por encontrarse perdidos en el espacio. Los rescatadores deberán enfrentarse a sus peores miedos para sobrevivir convirtiéndose en víctimas de lo que pretendían salvar. En esta ocasión no hay alienígenas, solo los fantasmas que todos arrastramos con nosotros.

Recomiendo palomitas y poca luz para ver esta interesante propuesta.

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