Déjame Entrar…(quien tiene un amigo, tiene un tesoro).

Abril 23rd, 2009 a las 14:59 pm por JordiM

Sobrevivir con dignidad a la adolescencia no es tarea fácil, para nadie. A quien os diga lo contrario, no le creáis. Es más que probable que aún siga bajo los efectos de tan terrible dolencia (da igual la edad que tenga, la cura puede tardar mucho en llegar). La realidad es que se trata de un virus atroz, que ataca sin piedad al cerebro y te obliga a cometer actos terribles que te van a estar persiguiendo el resto de tus días. De no ser así, no sufráis, siempre habrá alguien para recordaros tan entrañables momentos. Se llaman a ellos mismos “amigos” y acostumbran a afirmar que son para toda la vida…

Ante semejante tragedia (la de la adolescencia), los hay quien lo llevan mejor y otros peor. Oskar, protagonista de esta contundente historia, es de los que lo llevan fatal.

A sus 12 añitos, parece haber tomado la decisión de soportar con un estoicismo de mártir la que le viene encima. Ha  decidido guardar silencio y desvanecerse en su propia soledad, para no llamar la atención y esperar así, que todo pase de la forma más aséptica posible. Pero las individualidades no están nada bien vistas, y mucho menos a esas edades. Y así se lo hacen ver sus amables compañeros de clase. Un trío de niñatos indeseables, al más puro estilo de Funny Games, que le machacan física y mentalmente de una forma brutal.

Para acabar de perfilar esta pesadilla existencial, y como buen adolescente que se valga, se enamora de su nueva vecina. Una niña de aspecto enfermizo y algo “rarita” que por casualidades de la vida, vive justo al otro lado de la pared de su cuarto. Eli (así se llama la criatura), es una niña de 12 años cumplidísimos  con unas facultades que la hacen de lo más peculiar. Oskar la deja entrar en su vida, y ésta ya no volverá a ser igual nunca más.

Tremenda y original película del sueco Tomas Alfredson. Basada en la novela del escritor John Ajvide Lindqvist y adaptada al guión por él mismo. Ganadora del Meliés de Oro a la mejor película europea en el último Festival de Sitges, entre otros galardones, Déjame Entrar no es sólo un film de terror. Es puro cine. Una historia redonda. Cruda y tierna a la vez. Que combina a la perfección dos estilos que pueden resultar opuestos de entrada, como son el realismo social y el fantástico, pero con un resultado excelente. Contada con una exquisitez dramática poco usual, a un ritmo pausado, pero sólo en apariencia (muy sueco por cierto). Estéticamente impecable. Una perla del cine fantástico y del europeo en general.

Desde The Addiction de Abel Ferrara, que no disfrutaba tanto con un película de este género. Quizás hay algo en común entre las dos, temática a parte, que me inquieta de una forma morbosa. Ambas están rodadas con una crudeza tan directa, que me resultan terroríficamente creíbles. Que queréis que os diga, la realidad me da mucho más miedo que la posibilidad de que aparezca cualquier bicho sobrenatural de dentro del armario con la intención de sorberme el cerebro (y no es por una mera cuestión de probabilidades).

Dice McKee que a los espectadores uno se los tiene que ganar al final. Pues no os perdáis la brutal escena climática de esta película. En ella se resume toda la esencia de esta historia. Desde entonces, me miro las piscinas de otra manera y os aseguro que por el momento, no pienso ni mojarme los pies en una.

Jordi M.

3 comentarios sobre “Déjame Entrar…(quien tiene un amigo, tiene un tesoro).”

  1. Nightmare Says:

    Muy de acuerdo con lo que comentas, sólo una cosa que agregar y es mi decepción de que esta película haya sido pasada por alto al salir en tiempo similar que la película “Crepusculo” que sinceramente no me parece ni buena en cuanto a cine, ni tampoco como novela, caso contrario de “Déjame entrar” que me parece una joya en ambos aspectos.

    Saludos

  2. Schzde Says:

    jajaja la escenea de la piscina a mi tmbn me dejó marcada, y los ojos de la niña…

  3. Jordi M. Says:

    Pues es cierto, su mirada resulta como mínimo inquietante, aunque contra gustos…

    De todas formas, me alegra confirmarte que pude superar con éxito mi fobia a las piscinas. A las privadas claro, con las públicas tengo otra que dudo seriamente lograr acabar con ella algún día. Qué quieres que te diga, a mi esto de que el cloro lo mata todo…no sé yo…

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