Gran Torino. ¿Qué pasó con Harry?

Marzo 7th, 2009 a las 16:00 pm por JordiM

El Ford Gran Torino del 72 (que me he informado) era un monstruo de la mecánica americana de casi 2 toneladas que, en una de sus versiones más demoledoras, llegaba a pasar de los 400 Cv de potencia en un motor de 7 litros y 8 válvulas. Una bestia del asfalto que se convirtió en un icono entre los amantes de quemar octanos, tanto por su pegada como por su contundente estética. ¿ Acojona verdad ?

Walt Kowalski también.

Huraño, mal hablado, racista, violento, borracho, solitario… es, en resumen, un anciano encantador. Un tipo enfadado con el mundo y al que todos odian. Particularidad esta última, que evidentemente le trae sin cuidado. Tan solo muestra humanidad por su perra labrador y por su flamante coche Ford Gran Torino. Un personaje sólido, bien construido y que te cautiva al tercer comentario racista, aproximadamente al minuto y medio de película, más o menos.

Aún así, este encanto se pierde. No es ninguna novedad que los personajes de Eastwood tengan tendencia a caer en el tópico. Incluso llegando a rozar, en algunos casos, la caricatura. Pongamos como ejemplo a la hilarante familia de la luchadora en Million Dollar Baby. Por desgracia, Walt tampoco se escapa a esto. Se insiste tanto en mostrar que detrás de este energúmeno existe un bonachón con un corazón de oro atormentado, que termina por aburrir. Su arco de transformación es como mínimo previsible. Sus constantes comentarios soeces resultan cansinos por su falta de dosificación y terminan por desvirtuarlo completamente.

Todo ello, tiñe al argumento con un tono de comedia agridulce que reconozco, me atrapó. Incluso llegándome a interesar mucho más que la tragedia, de nuevo previsible, que se masca en el ambiente. No dejo de pensar que, si la historia se hubiera centrado en la relación con sus vecinos asiáticos y en su enfermedad, dentro de ese tono de tragicomedia al que antes me refería, hubiera sido una de las historias más conmovedoras que he visto. Me parecen del todo innecesarios los recursos dramáticos que se utilizan para dar ese giro dramático al argumento, cuando la historia ya caminaba sola y a muy buen paso. Es precisamente ese afán moralista e existencialista barato que me saca de mis casillas. Muy americano por cierto, muy de Eastwood claro está.

No obstante, el guión de Nick Shenk es técnicamente impecable, de libro. De los que ya me gustaría a mi, ya sabéis que criticar puede ser mu fácil… y también es cierto que viendo lo que últimamente se cuece en los hornos de Hollywood, se merece más que respeto.

Estoy seguro que va a tener una gran acogida en taquilla. Que la crítica profesional se va a deshacer en halagos y alabanzas. Pero que queréis que os diga, echo mucho de menos a Harry, y todavía espero que algún día regrese…

JM.

Deja tu comentario