Regreso al Futuro II, embrollo espaciotemporal de primera

Diciembre 8th, 2008 a las 3:23 am por Àlex ScriptMan

¿Qué hora es?

La primera parte de Regreso al Futuro (Robert Zemeckis, 1985) es uno de esos clásicos que nunca me cansaré de ver. Y eso que en mis años mozos la vi una y otra vez de forma compulsiva. Su segunda parte es uno de los máximos exponentes del cine de aventuras. Los quebraderos de cabeza espaciotemporales que viven Michael J. Fox, como Marty McFly, y Christopher Lloyd, como Dr. Emmett Brown, constituyen una divertidísima trama que me hace suspirar por los viejos tiempos.

 

Esta gran historia y sus secuelas las coescribieron Robert Zemeckis y Bob Gale. El primero es un monstruo del cine que ha dirigido algunos clásicos como Quién Engañó a Roger Rabbit (Who Framed Roger Rabbit, 1988) o Contact (1997). Como guionista su suerte ha sido dispar, y su última aportación fue la extraña The Polar Express (2004) con un Tom Hanks muy “animado” como protagonista. Por su parte, Bob Gale parece incapaz de escribir nada sin Zemeckis, y me temo que su filmografía como guionista solo se aguanta por su participación en la triología de Regereso al Futuro.

 

En la segunda parte se riza hasta el límite el rizo de la historia planteada en la primera. Por si no tuvimos suficiente con Marty McFly intentando conseguir que sus padres ligaran en 1955, Regreso al Futuro II (1989) nos presenta a los descendientes de Marty, nos lleva de visita a un tétrico presente alternativo y nos lanza de nuevo al pasado para intentar reparar el espacio tiempo. Son 90 minutos llenos de buena ciencia ficción de finales de los 80.

 

El futuro que nos presenta Robert Zemeckis es naive y colorista. Todo parece ir perfectamente, y la tecnología ha evolucionado hasta el extremo de que los coches y los monopatines vuelan. ¡Y eso que sólo hemos viajado hasta 2015! Me temo que incluso Arthur C. Clarke y Stanley Kubrick fueron más precisos en su visión del futuro con 2001: Odisea en el Espacio (1968). Así pues, dentro de siete años la esperanza de vida se habrá disparado y lo último en tecnología será tener un fax incluso en el cuarto de baño. Sólo la codicia podrá romper el saco, y la compra de un almanaque por parte de Marty, con un compendio de los resultados deportivos de la segunda mitad del siglo XX, lo pondrá todo en peligro.

 

Biff Tannen (Thomas F. Wilson) es el malo de la película, y conseguirá hacerse con el almanaque y la máquina del tiempo para alterar el curso de la historia. Cuando nuestros protagonistas regresan al presente se encuentra con que Biff se ha convertido en el amo del mundo, gracias a que el viejo Biff de 2015 ha hecho una visita al joven Biff de 1985 para darle el almanaque con todos los resultados que necesita para hacerse rico apostando. La gran paradoja espaciotemporal es, ¿cómo consigue Biff viajar al pasado, alterarlo y devolver la máquina del tiempo al año 2015? Cuando Marty y Doc están atrapados en un tenebroso 1985 alternativo no pueden viajar al futuro para evitar que Biff les robe la máquina porque ese futuro ideal ya no existe… ¿Cómo lo consiguió entonces Biff?

 

Perdonad que le busque tres pies al gato, pero no puedo evitarlo. Me temo que a Bob Gale se le cayó un Post-it en el momento de escribir la escaleta de la película y por eso existe este gazapo intertemporal que mancilla una fantástica aventura de viajes en el tiempo.

 

A través de la segunda entrega de la saga revisitamos la primera desde un nuevo punto de vista, y ambas tramas se entrelazan de forma genial. La historia termina en punta con uno de esos “To be continued…” que te dejan con la boca abierta. Lástima que la tercera entrega fuera la más floja de las tres. ¡Por eso cuando termina la segunda prefiero viajar 90 minutos al pasado y volver a verla!

 

Para los nostálgicos, aquí van algunas imágenes de la película:

 

 

Para acabar, un video que mezcla las tres partes con un toque diferente. Lo llaman BrokeBack to the Future:

 

 

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