Speed Racer, un videoclip demasiado largo

Octubre 17th, 2008 a las 2:27 am por Àlex ScriptMan

 

  

Para mi los hermanos Larry y Andy Wachowski la clavaron con The Matrix (1999), y desde entonces no han parado de darse martillazos en los dedos. Si bien el guión de V for Vendetta (Wachowski Brothers, 2005) tenía algunos momentos interesantes, sobran todas las secuelas, mediocuelas y churrocuelas de The Matrix. La película que ahora nos ocupa, Speed Racer (2008), escrita y dirigida por este par de hermanos siameses en lo profesional, se sumaria a la lista de proyectos que no hacían falta.

 

La película nos cuenta cómo un modesto corredor se enfrenta a las corruptelas que corrompen las grandes carreras de coches. Su objetivo será ganar el “Gran Torneo”, con el apoyo de su familia y de un misterioso corredor llamado Racer X (Matthew Fox), y desafiar así a los grandes magnates que durante años han manipulado los resultados de las carreras. La estética de la película es original, pero pronto te cansas de su look entre Andy Warhol y Los Picapiedra. Además, las carreras son imposibles de seguir por el exceso de efectos especiales y los momentos tiernos son tremendamente soporíferos.

 

El mayor pecado de Speed Racer es su exceso de pretensión. Desde los primeros planos queda claro que se nos propone una película con un aspecto “diferente”. Colores vivos, planos imposibles y transiciones espectaculares entre escenas. El montaje llama la atención pero el cerebro se satura cuando te das cuenta de que no se trata de un videoclip de 5 minutos.

 

Las carreras pueden llegar a ser emocionantes, pero son tan frenéticas que es difícil saber qué está sucediendo en pantalla. Los coches no sólo chocan y usan extrañas armas los unos contra los otros. También saltan, dan vueltas en el aire, se despeñan por barrancos sin sufrir daños y además se pueden construir de un día para otro en el garaje de casa. En un momento absurdo dos de ellos se cruzan haciendo una pirueta en el aire de tal forma que uno de los pilotos puede asestarle una bofetada al otro. Una de las pocas cosas locuras que me parecieron divertidas son los airbag en forma de espuma sólida que envuelven a los pilotos en caso de accidente grave. Así los coches se estrellan y explotan pero puedes estar tranquilo porque los conductores salen botando en una pelotilla de goma y nadie sufre daños irreparables.

 

La saga de videojuegos Speed Racer, a pesar de su larga trayectoria y de que es un auténtico clásico, nunca me ha gustado. Quizá por eso la película ya me entró un poco mal de inicio y soy un poco injusto con ella. Pero aunque intente verla con buenos ojos ni siquiera la participación de John Goodman, Susan Sarandon o Christina Ricci salvan una película solo apta para críos muy tolerantes. Emile Hirsch interpreta el papel protagonista, el piloto Speed Racer, y su floja actuación consigue eclipsar a cualquier buen actor presente en el reparto.

 

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